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Las Comarcas

Imagen que representa un botónCaracterísticas del proceso

Los desequilibrios territoriales, la despoblación y el envejecimiento de la población son algunos de los rasgos diferenciadores del territorio aragonés. En estas condiciones es evidente la dificultad de acceso de los habitantes de las zonas rurales escasamente pobladas al conjunto de los servicios en igualdad de condiciones. El municipio es la primera instancia que puede proporcionar al ciudadano los servicios mínimos precisos, pero cuando el tamaño de la población es muy pequeño no puede ofrecer solución a todos los problemas. Precisamente es en esta situación donde encontramos la principal finalidad del modelo comarcal, la mejora de las condiciones de calidad de vida de los habitantes del territorio aragonés, especialmente en aquellos lugares donde existan mayores desequilibrios. Desde las comarcas se pueden aprovechar más adecuadamente los recursos públicos, ya que la toma de decisiones se produce más cerca de los problemas y con un conocimiento preciso de las necesidades y prioridades de cada ámbito territorial.

En la construcción del proceso de comarcalización se han tenido en cuenta una serie de premisas, que determinan los caracteres diferenciadores del proceso:

Voluntariedad.- La iniciativa para constituirse en comarca que, como se explica en la “historia del proceso”, correspondía por ley a municipios o mancomunidades, ha sido totalmente voluntaria. Este requisito supone que un determinado territorio no puede adoptar la iniciativa de constituirse en comarca, si no existe una voluntad clara y mayoritaria de los representantes de los ciudadanos.

Consenso político.- La constitución de las comarcas y todo el proceso de comarcalización, ha sido fruto del consenso político, y no de simples mayorías. Esta es la mejor garantía de futuro para la consolidación de la nueva distribución territorial.

Compatibilidad con el municipio.- Comarca y municipio son dos realidades compatibles. La comarca sin los municipios no es posible y, posiblemente en el futuro, muchos municipios sin la comarca tendrán serias dificultades para subsistir. Se trata pues de administraciones diferentes, pero complementarias, que deben colaborar en sus relaciones para obtener los mejores rendimientos de los recursos disponibles.

Coste cero del proceso.- Las competencias que ejercen las comarcas son propias, competencias que antes eran de titularidad autonómica, pero que por ley se han atribuido a las comarcas. El traspaso de funciones y servicios lleva consigo el traspaso de las dotaciones presupuestarias necesarias para su ejercicio, dotaciones económicas que se dan de baja de los presupuestos de losdepartamentos que antes tenían las competencias, por lo tanto, la puesta en marcha de las nuevas entidades no supone un incremento del gasto público.

Por otro lado se pueden destacar los siguientes principios de actuación que reflejan el alcance del proceso:

Desarrollo en fases.- Si bien el proceso inicial de creación de comarcas se ha llevado a cabo en un breve espacio de tiempo, el desarrollo del proceso debe planificarse en diferentes fases que permitan asentar, cada bloque de transferencia de competencias al nuevo nivel de administración y, a la vez, ir corrigiendo los desajustes que puedan producirse.

Disolución de mancomunidades preexistentes.- Con la entrada en funcionamiento de las comarcas es evidente que no tiene sentido la coexistencia de entidades cuyos fines sean coincidentes con los comarcales. Para evitar duplicidades en el gasto y en la gestión, la Ley 23/2001, de 26 de diciembre, de Medidas de Comarcalización, contempla la disolución y liquidación de las mancomunidades municipales, por conclusión de su objeto, cuando sus fines sean coincidentes con las competencias comarcales. En estos casos las comarcas sucederán a las mancomunidades como sujetos públicos titulares de las funciones mancomunadas.

Modelo reequilibrador.- La comarcalización es un modelo de organización del territorio claramente reequilibrador, un modelo que tiende a disminuir los desequilibrios existentes en el territorio aragonés, mediante la dotación de servicios y el ejercicio de políticas activas allí donde existan mayores carencias.

Proceso de comarcalización. Objetivos
- Características del proceso de comarcalización -

Modelo simétrico y asimétrico.- Las diferentes leyes de creación de cada comarca han seguido un modelo simétrico: cualitativamente, pues todas tienen el mismo contenido competencial para evitar distintas “categorías” de comarcas o diferencias entre ellas; cuantitativamente, pues las cantidades económicas asociadas al traspaso de funciones y servicios deben valorarse con igual fórmula de distribución para todas las comarcas. Pero el modelo es también asimétrico pues en cada comarca existe una realidad diferente en cuanto a su extensión, habitantes, número de municipios que la integran y otras notas diferenciadoras de su territorio: asimétrico cualitativamente, pues los ritmos de transferencias no tienen porqué ser los mismos en todas las comarcas; cuantitativamente, porque los recursos y las actuaciones necesarias deben acomodarse o adaptarse a la diversidad y a las necesidades particulares de cada comarca. Por este motivo, tanto la Ley 7/1999 de Administración Local de Aragón, como la Ley 23/2001 de Medidas de Comarcalización, utilizan como variables de distribución las del territorio, habitantes y núcleos de población. Se podría pensar en otras variables diferentes o en la utilización de aquellas de una forma diferente, pero la fórmula de distribución elegida es la que mayor consenso político ha alcanzado.

Dotación de las transferencias.- La puesta en marcha de los nuevos entes territoriales no tendría éxito si no se les dota de los recursos económicos necesarios para el ejercicio de las competencias. Un auténtico proceso de descentralización debe ir acompañado de las dotaciones que permitan acometer la gestión, desde las comarcas, con suficientes garantías para la consolidación del nuevo ente gestor.

Dinámicas abiertas.- La nueva organización del territorio no debe provocar políticas aisladas, ni encasillamientos, entre los límites de cada comarca. Las comarcas deben prestarse la máxima colaboración entre ellas y trabajar mediante dinámicas abiertas, deben buscar un equilibrio en los intereses de los municipios que las integran, pero desde una perspectiva regional, con el fin de evitar mayores diferencias entre las comarcas.

Mecanismos de reajuste.- No cabe pensar en la comarcalización como un modelo cerrado, sino como un modelo abierto que contemple mecanismos de ajuste para resolver posibles desajustes que puedan aparecer en el futuro.

Proceso de comarcalización. Objetivos
- Conclusiones del proceso de comarcalización -




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